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Suiza ahora espera comprar 30 aviones de combate Lockheed Martin F-35A, seis menos de lo planeado originalmente, ya que el aumento de los costos obliga al gobierno a reducir el pedido.
La cifra revisada proporciona la primera indicación clara del tamaño final de la flota después de que Suiza anunció en diciembre de 2025 que reduciría su compra planificada de 36 aviones porque el programa excedía el límite de gasto de 6.000 millones de CHF (6.800 millones de dólares) aprobado por los votantes en un referéndum de 2020.
El ministro de Defensa suizo, Martin Pfister, declaró el 6 de marzo de 2026 que el gobierno solicitaba al Parlamento un crédito adicional por valor de 394 millones de francos suizos (505 millones de dólares). Con esa financiación, Suiza espera poder adquirir los 30 aviones F-35A.
El F-35A fue seleccionado por Suiza en 2021 para reemplazar la anticuada flota de F/A-18 Hornet y Northrop F-5 Tiger. El acuerdo generó escrutinio político tanto a nivel nacional como internacional. En aquel momento, las autoridades suizas presentaron el avión como la opción más rentable entre varios competidores, como el Rafale de Dassault, el Eurofighter Typhoon y el F/A-18 Super Hornet de Boeing.
Es probable que el último ajuste intensifique el debate sobre la asequibilidad a largo plazo del programa, especialmente considerando lo políticamente sensible que ha sido la elección del reemplazo del caza en Suiza.
El anuncio del gobierno también puso de relieve una mayor presión sobre la planificación de la defensa aérea suiza.
Pfister dijo que ahora se espera que Estados Unidos retrase la entrega de los sistemas de defensa aérea Patriot a Suiza por cuatro a cinco años, después de que se le dijera previamente a Berna que los sistemas serían retrasados para apoyar a Ucrania.
Ese retraso está impulsando al gobierno suizo a considerar la compra de un segundo sistema de defensa aérea terrestre para cubrir la necesidad. Según el gobierno, se daría preferencia a un sistema de fabricación europea.
La combinación de un pedido reducido del F-35 y un retraso prolongado del Patriot subraya los desafíos de adquisición que enfrentan los compradores de defensa europeos más pequeños, mientras la demanda de armas y sistemas de defensa aérea sigue siendo elevada.
También plantea preguntas sobre cómo Suiza equilibrará capacidad, costo y tiempo a medida que moderniza sus fuerzas armadas en un contexto de creciente presión sobre la seguridad en toda Europa.
Para Lockheed Martin, la reducción suiza es modesta en el contexto del programa global F-35, que sigue atrayendo una fuerte demanda internacional.
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